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sábado, 14 de enero de 2012

Concha Méndez

{ Madrid, 1898 - Ciudad de México, 1986 }. Concha Méndez Cuesta nació en Madrid en 1898. Siendo muy joven comienza a escribir poesía.


Veraneando en San Sebastián, con 19 años, conoce a Luis Buñuel, y, durante cinco años, serán novios. Ese noviazgo, y la amistad con Alberti y Lorca, la unirán al grupo del 27.
Viaja por varios paises, destacando Inglaterra y Argentina. Conoce a Manuel Altolaguirre en 1931, un año más tarde se casan y viven, de 1933 a 1935, en Londres, donde nace su hija Paloma.
Junto con su marido contribuye a la difusión de la obra del grupo del 27, editando colecciones de poesías y revistas como Poesía, Héroe, 1616, y Caballo verde para la poesía. Se exilian tras la guerra civil a Paris, y La Habana, aquí hasta 1943. Un año después llegan a México donde se separan.
Regresa a Mdrid en 1966. Sigue residiendo en México hasta su fallecimiento en 1986. En 1991 se publican sus memorias sacadas de unas cintas que había ido grabando su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre.

Pertenece al  grupo  de las Sinsombrero

Poemas de Concha Méndez aquí

.

Obras

  1. La caña y el tábaco (Inédita)
  2. Inquietudes, 1926
  3. Surtidor, 1928
  4. El ángel cartero, 1929
  5. Canciones de mar y tierra, 1930
  6. El personaje presentido, 1931
  7. Vida a vida, 1932
  8. Ha corrido una estrella 1933-1935, 1935
  9. El pez engañado 1933-1935, 1935
  10. El carbón y la rosa, 1935
  11. Niño y sombras, 1936
  12. Prólogo de El solitario (El nacimiento), 1938
  13. Lluvias enlazadas, 1939
  14. El solitario (Amor), 1941
  15. Sombras y sueños, 1944
  16. Villancicos de navidad, 1944
  17. El solitario (Soledad), 1945
  18. Vida o río, 1979
  19. Memorias habladas, memorias armadas, 1991

Fuente: escritoras.com

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Ancho es el mar; él ha de separamos;
quedarán nuestras almas enlazadas.
Como un último retrato, en nuestros ojos
impresas lucirán nuestras miradas.

El barco en que he de ir está en el puerto;
a éste seguirá otro en que tú vayas.
Te esperarán mis brazos, no se en dónde...
tal vez en algún puerto... en una playa..!

Poesía de Concha Méndez
Fotografía de María J. Leza ©



domingo, 14 de noviembre de 2010

Augusto Casola


Augusto Casola (Asunción, 1944) Poeta y narrador, es miembro del PEN Club del Paraguay desde 1973. Ocupó los cargos de Tesorero, Secretario General y actualmente se desempeña como Presidente del club. Es además socio fundador de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP).
Fue jurado de varios concursos y sus trabajos literarios integran varias antologías nacionales e internacionales.

Obras publicadas:

El laberinto (novela, 1972. 1er. Premio concurso PEN Club de Paraguay y Cámara Paraguaya del Libro)
27 Silencios (poesía, 1975)
La catedral sumergida (cuentos, 1984)
Tierra de nadie - ninguém (novela, 2000)
Segundo horror (novela, 2001. 1er. Premio "Roque Gaona 2001")
Tiempo (poesía, 2002)
Masonería y profanidad (ensayos breves, 2005)
Firracas y pandorgas (cuentos, 2006)
Este pedazo de tierra mio (poesía, 2010)

Tiene algunos cuentos premiados como EL PADRE DEL LUISÓN (Instituto Nacional del Libro Español, INLE, 1972); TODAS LAS MUJERES, ELVIRA (Mención Cooperativa Universitaria, 1986); LA PRINCESA (Primer Premio Cooperativa Universitaria, 1992); EL MUERTO (Primera Mención del 4º concurso del Club Centenario, 1994); EL TERCER DÍA (Primer Premio del 13er. Concurso de Cuentos del Club Centenario, 2007).

Información obtenida de portalguarani.com.

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Tras el suspiro
tu extraña presencia
toda sombras sin mariposas
y violetas
dormidas entre tus manos
hechas de surcos y gemidos
y ramillas de ilusión
que adornan tus lívidas mejillas
y el mármol de tu frente dolorida
Tu extraña presencia inmóvil
sin aleteo de aves migratorias
Tu extraña presencia inmóvil
sin lágrimas del próximo rocío

Augusto Casola del poemario 27 silencios



















SILENCIO Y AUSENCIA

Eres el silencio de la ausencia
quebrado el sello
de secretos
que arpegian en el llanto
su cantar de desencuentros.

Allí riela el plenilunio umbrío
su bullicio mudo
de niños en juegos inocentes
y amantes furtivos en busca
de penumbras cómplices.

Cosas viejas todas ellas
y sin embargo
vigentes al día siguiente
de haberte vuelto silencio,
y ausencia y dolor y cuna de penas.

Augusto Casola del poemario Ese pedazo de tierra mio

























UN SITIO LEJANO Y SIN RECUERDO

Quiero visitar un sitio ajeno
donde no puedan ya alcanzarme
los recuerdos;
un solar sin risas ni tristezas,
de sombras silentes en abrazo,
de paz calmosa
y de olvido.

Lo imagino vergel de nada
en su extática hermosura
de silencios pleno y atardecida aurora,
tiempo extraviado, tímidas penumbras
luces adensadas en hondo aliento
apaciguadas.

Entonces me susurra una voz queda:
el sitio existe, ese es mi reino,
mío solo y soy yo la Muerte,
su señora.

Augusto Casola del poemario Ese pedazo de tierra mio


















Sola:
cuando naciste estabas sola,
y ahora -muerta-
vuelves a estar sola.

El camino de enfrente es desolado,
con la sorda desolación
de la lluvia de verano,
con el monocorde chorrear
de canaletas,
y el melancólico sonido
de techos de zinc.

Estás sola.
Tras el próximo invierno.
Aun antes del otoño que no llegó,
dejaste atrás la primavera
prendida a las violetas
y el verano
pasó cerca
y tú, sola,
sola entre el silencio largo.
Sola.

En la avenida desnuda
de cipreses llorones,
estás sola.

Augusto Casola del poemario 27 silencios



















Cómo amabas las violetas,
el trébol de cuatro hojas que nunca hallaste
y el jazmín
Cómo vivo tu presencia
ahora que no vives
y estás conmigo
ahora que no estás
Cómo me abrazo a los recuerdos
y tu sombra de recuerdos
ne abraza con sus besos
y ¡cómo siento los besos que me dabas!
y ¡cómo siento los besos que no di!

Augusto Casola del poemario 27 silencios
















Me convertí en el silencioso abismo
de mi nombre.

No me faltan conocidos
que me conocen
de antes
de caer al pozo
que habito ahora
profundo y tachonado
de paredes frías
y musgoso desconsuelo.

Soy el silencioso abismo
de mi nombre
que despertó tu ausencia
en nuestra soledad inédita.

Y antes ¿dónde estabas?
Y yo ¿por qué no te veía?

Augusto Casola del poemario Ese pedazo de tierra mio















¡Cómo brilla en tus ojos
el brillo de tu casi niñez!
¡Cómo sumerjo en ellos
-azulceleste iridiscente-
mis años saturados de gris!
y salgo envuelto
en azulceleste...

Augusto Casola del poemario 27 silencios

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Líber Falco


Líber Falco ( 4 de octubre de 1906, Montevideo - 10 de noviembre de 1955).
Nació en el año 1906 en Montevideo, en el barrio Villa Muñoz, sus primeros versos los escribio a la edad de dieciseis años, siendo hijo de un peón de panadería, alternó por distintos trabajos, entre los que se encontraron el de empleado de imprenta, peluquero, vendedor de pan y luego corrector de pruebas de diarios y libros. Contrajo matrimonio a los 29 años y no tuvo hijos.

Sus intereses literarios fueros variados, destacándose algunos escritores rusos como Dostoyevski y Tolstói, franceses como Romain Rolland y gran parte de la poesía latinoamericana, en particular la del último César Vallejo.

A pesar de que la edición de sus textos se realiza en la década de 1940, es considerado integrante de la denominada "Generación del Centenario" (término referido al centenario de la independencia uruguaya, es decir a la generación de artistas que florecieron en 1930). A esta generación pertenecen Emilio Oribe y Sabat Ercasty entre otros.

Sus comienzos literarios pueden ubicarse hacia 1937 cuando asume la dirección de la revista Banderín de la cual se editaron solo cinco números. Años después participa también en varias publicaciones literarias, como la revista Asir.

Su obra está contenida en los libros Cometas sobre los muros de 1940, Equis andacalles de 1942 y Días y noches de 1946. El libro que había comenzado bajo el título de Tiempo y tiempo quedó inconcluso debido a su fallecimiento. El mismo fue editado como una obra recopilatoria por un grupo de sus amigos de la revista "Asir".

Sus poemas ejercieron una gran influencia en generaciones posteriores de artistas uruguayos. Asi mismo, los mismos han sido fuente de numerosas canciones interpretadas por artístas de la talla de Eduardo Larbanois y Mario Carrero, Abel García, Eduardo Darnauchans, Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi y Daniel Viglietti entre muchos otros.

Obra literaria

Cometas sobre los muros (Imprenta Stella, 1940)
Equis andacalles (1942)
Días y noches (Imprenta Herculina, 1946)
Tiempo y tiempo (Ediciones Asir, Montevideo, 1956)

















Mi corazón

Mi corazón
nostálgico acunador de ensueños,
imantado de amor
tuvo la ficción del Norte
en los cuatro puntos cardinales.

Mi corazón poeta y buril loco
en el mármol frígido de las razones,
—muriendo ya— saludará
en los cromos lejanos de la tarde
a una mano fúlgida,
clamante viajera de horizontes,
que llama... llama...

Líber Falco




















Extraña compañía

Porque estoy solo a veces,
porque sin Dios estoy, sin nada,
ella viene y muestra su rostro y ríe
con su risa helada.
Viene, golpea en mis rodillas,
huye la tierra entonces
y todo acaba sin memoria, y nada.

Sin embargo, con ella a mi costado
yo amé la vida, las cosas todas;
lo que viene y lo que va.
Yo amé las calles donde,
ebrio como un marino,
secretamente fui de su brazo.

Y a cada instante, siempre, en cada instante
con ella a mi costado,
del mundo todo, de mis hermanos
lejano y triste me despedía.

Mas tocaba a veces la luz del día.
Con ella a mi costado,
ebrio de tantas cosas que el amor nombraba,
como a una fruta
tocaba a veces la luz del día.

Y era de noche a veces y estaba solo,
con ella y solo;
pero la muerte calla
cuando el amor la ciñe a su costado.

Oh triste, oh dulce tiempo cuando acaso
velaba Dios desde muy lejos.

Mas hoy ha de venir y ha de encontrarme solo,
ya para siempre desasido y solo.

Líber Falco


















Luna

Tan perfecta y blanca.
Tan alta!
Tan lejana y blanca.

Lejos de la muerte,
y de la vida lejos.
Lejos de los llantos.
De las risas, lejos.
Tanto!

No sabe esta luna
cómo todo es triste.
Cómo es bello el mundo
y la misma muerte acaso,
acaso, es volver sin irse.

Sola arriba, sola.
Tan perfecta y blanca.
Tan alta!
Tan tejos de todo!

Nada arriba, nada.
Ella sola y nada.

Líber Falco


















La moneda

Mira cómo los niños,
en un aire y tiempo de otro tiempo,
ríen.
Cómo en su inocencia,
la Tierra es inocente
y es inocente el hombre.
Míralos cómo al descubrir la muerte
mueren, y ya definitivamente
ya sus ojos y dientes
comienzan a crecer junto a las horas.

Deja que ellos guarden sin saberlo,
el secreto último de su inocencia
nuestro último sueño, ya olvidado.

Cuando todo termine,
deja que un niño lleve
nuestra única y última
moneda.

Líber Falco















Deseo

A veces quisiera uno
sin días que lo nombren,
perderse, camino hacia el olvido.
Porque para qué alumbra el día
si tantas muecas de los hombres,
como un mapa de angustias
e indescifrables signos
de mariposas muertas,
giran sin término.

También quisiera uno,
luego de tanto y tanto
amor al aire,
que un árbol se recline
a bebernos la frente

Líber Falco

miércoles, 3 de noviembre de 2010

María del Valle Rubio


María del Valle Rubio nació en Chucena (Huelva) y reside en Sevilla. Es diplomada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla. Escritora y pintora, compagina su labor literaria con la de la pintura.
En 1982 fue nombrada por el Excmo. Ayuntamiento de Chucena (Huelva), pregonera de las Fiestas Patronales. En Noviembre de 2002, se da el nombre de María del Valle Rubio a una calle de su pueblo natal, Chucena.
Ha obtenido diversos premios literarios de relevancia tanto nacional como internacional. Su nombre aparece en diversas antologías y algunos de sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. En el 2002 fue finalista del Premio de la Crítica Andaluza. En el año 2004 cuenta con doce publicaciones. Ha expuesto sus cuadros en Sevilla, Madrid, Utrech y París. Participa en el ciclo de Poetas en el Aula ("Juan de Mairena") y en el Circuito Literario Andaluz, ambos programas de la Junta de Andalucía. Asistió al encuentro de poetas de Moguer en el 2004, organizado por la Fundación Juan Ramón Jiménez.
Trabaja, además, como conferenciante y articulista colaborando habitualmente en periódicos (El Diario de Sevilla) y revistas (Revista del matemático, Álamo, Párrafos, Zurgai, etc). Es corresponsal en Sevilla del IDILP (Instituto de Documentación e Investigación de la Literatura Platense).
POESÍA (Publicaciones y Premios)
RESIDENCIA DE OLVIDO (Premio “BARRO”, Sevilla 1983)
CLAMOR DE TRAVESÍA (Premio “José Luis Núñez”, Sevilla, 1986)
DERROTA DE UNA REFLEXIÓN (Premio “Florentino Pérez-Embid”, Adonais, Madrid, 1987)
El TIEMPO INSOBORNABLE (Premio “Bahía”, Cádiz, 1989)
MUSEO INTERIOR (Premio “Rafael Alberti”, Cádiz, 1991)
LA HOGUERA INFINITA (Premio “San Juan de la Cruz”, Ávila, 1992)
PARA UNA DESPEDIDA (Premio “Ángaro”, Sevilla, 1995)
SIN PALABRAS (Premio “Rosalía de Castro”, Córdoba, 1995)
ACUÉRDATE DE VIVIR (Premio “Antonio Machado”, Sevilla, 1998)
MEDIA VIDA (Premio “Ciudad de Alcorcón”, Madrid, 1998)
A CUERPO LIMPIO (Premio “Ciudad de Jaén”, Jaén, 2000)
DONDE NACE EL DESVELO (Premio “Antonio González de Lama”, León, 2002)

NARRATIVA
Contracorriente (Finalista del Premio Andalucía de Novela) (1985).
La espera (2005).

TEATRO
El canto del grillo (1979).
La alianza de las flores (1979).
Monólogo de una señora o confesiones de Severiana (Finalista del III Y IV Concursos de “Barahona de Soto” (1980-1981).

******************















CASA DE AMOR

Este pájaro azul o violeta
que me anida en el pecho.
Este grifo continuo de emociones,
flor de manantiales, que galopa
con la furia del rayo,
¿será cárcel de amor
o casa necesaria
para seguir guardando los inviernos?
Este caballo loco,
este viento rumor,
esta costumbre antigua de querer,
no querer,
de morir, no morir…,
quién le sujeta riendas
al círculo, razón o pensamiento
por los que el hombre rige su destino?
Escapa corazón de tus orillas,
no quemes en el fuego cotidiano
las ansias de volar.
Escapa corazón, no te detengas
ante la triste sombra de la duda
que enmudece las alas.
Escapa corazón y no preguntes
los lugares del miedo, porque el amor se muere.
Esparce tus semillas hacia mares de asombro
y cuéntale a los peces tu ventura.
Víveme corazón,
que yo te viva.

De Residencia de Olvido (1982)

María del Valle Rubio













TODOS los gatos juntos del ocaso
incitan a las sombras.
Saltan sobre la presa
certera de la noche.
Gatos dulces, dorados de la tarde,
que van de los tejados a las rosas.
Gatosnubes,
gatospájaros
y los gatos serpientes
que atrapan mariposas
y se esfuman en tules y cenefas.
En el líquido plata de la fuente,
los ojos de los gatos.

De Clamor de Travesía. (1986)

María del Valle Rubio
Fotografía de María J. Leza ©





















IDEALIZADO AUTORRETRATO

Llevo medias de seda y traje de satén
tornasolado.
Como una dama antigua
sostengo la sombrilla –sutil y ladeada-
para causar buenísima impresión.
La fecha de la cita que deseo
no ha lugar en ningún pergamino ni memoria.
Y adolezco
de ese aire festivo
que pugna por nacer en mis mejillas.
No sé por qué retoco mi vieja compostura
con carmín,
y ribeteo mis párpados con una línea
oscura. Casi todo me lo ofrece el espejo.
Razón por la que hurgo en mi interior
y me desola
encontrarme conmigo
en ese callejón de la conciencia,
tan propicio a tachar de insuficientes
las creídas virtudes.
sin otra solución,
me remito a elevar
la sombrilla y, con ella, mi espíritu.

De Museo interior. (1991)

María del Valle Rubio















En tu mano, mi mano. La constancia
de un segundo infinito. Se culmina
el efecto del tiempo deseado.
De nuevo la orfandad y el desencanto,
el aire entre nosotros, pleitesía
de una palabra amable.
Después, en el recuerdo prolifera
el contacto, extenso como un mapa,
cuyo plano interpreto y descubro.
Es tiempo de creer que en ese gesto
tan sólo fuiste mío y, de mi mano,
penetraste en el fuego misterioso
donde arden mis ansias más voraces.
Después, no queda nada.
Sólo memoria y duelo, colofón,
nuevas figuraciones
para vestir de fiesta la costumbre.

De La hoguera infinita (1992)

María del Valle Rubio

















EL gemido del gallo quiebra el alba.
Me estremece su alarma matutina.
De qué se queja el gallo. Qué presiente.
Qué dolor estrangula su garganta
para gemir tan alto.
Son los gallos del mundo
repartiéndose el alba.
Vislumbrando la hora misteriosa
con la aflicción certera
de que algo nos hiere.
Tal vez la muerte aceche cada pluma
de su inocente cuello
por barruntar el día.
Tal vez no sea el día
una resurrección, sino la rúbrica
de ese presentimiento
que en clave de mortal
anuncia el gallo.

De Para una despedida. (1995)

María del Valle Rubio












ESTÁ llegando abril a sus albores,
el azahar conquista las alturas
y se expande y consigue perfumar
más allá de la idea que teníamos.
El cielo luce azul, casi invitando
al mar que se desea,
a la marina que quisimos pintar
cuando aquellas gaviotas emprendieron
el vuelo, nos llevaron
a no sé qué región de lo imposible.
Mas este día que habito yo ahora,
al fin me pertenece
porque pienso que existo,
y que ha sido creado
para que yo respire
el dulce aroma del naranjo en flor.

De Sin palabras (1995)

María del Valle Rubio

sábado, 23 de octubre de 2010


Elisabeth Mulder Pierluisi nació en Barcelona en 1904. Su madre era sudamericana y su padre era holandés, pero vive durante su infancia en Puerto Rico hasta que por problemas de salud se trasladan a Barcelona.

Gracias a su cuidada educación y numerosos viajes por Europa, aprende seis idiomas. También recibió educación musical y estudió piano teniendo como profesor a Enrique Granados en la escuela que éste dirigía en la Ciudad Condal. En 1919 gana el primer premio de unos juegos florales con el poema Circe. Destaca por su increíble cultura, y es quizás esto lo que la lleva a separar su vida de su obra.

Por estos años comienza también su colaboración periodística en El Noticiero Universal, de Barcelona, en el que se hace cargo de la mencionada sección sobre literatura inglesa, en la que Elisabeth se dedicaba al comentario de la novela victoriana.

En 1921 se casa con Ezequiel Dauner y hasta la muerte de este en 1931, firma sus trabajos como Elisabeth Mulder de Dauner. Su primer libro se publica en 1927, Embrujamiento , y tras él continua con la poesía en sus siguientes dos libros.


En 1934 comienza su carrera de novelista con Una sombra entre los dos. Escribirá también un par de libros para niños y obras de teatro, Casa Fontana y Romance de media noche en colaboración con María Luz Morales y otras aún hoy en día inéditas.

Participa en la vida cultural barcelonesa entre los cuarenta y los sesenta formando parte del círculo cultural de Eugenio d'Ors en la Academia del Faro de San Cristóbal y en la tertulia Trascacho. Colaboró con la Revista Ínsula y con Vértice.

Elisabeth Mulder cultiva también la narración infantil en dos libros, Los cuentos del viejo reloj (Barcelona, Juventud, 1941), y Las noches del gato verde (Salamanca, Anaya, 1963). Además en el año 1976 tradujo el libro infantil La lente mágica de Astrid Bergman Sucksdorff, (Barcelona, RM). Sigue alternando su producción literaria con la periodística colaborando en La Vanguardia, Destino y Solidaridad Nacional, de Barcelona, ABC, de Madrid e Índice Literario de Caracas, entre otros, y en 1954 y 55 se hace cargo de la sección “Letras inglesas” de Ínsula de Madrid.

En los años 60 y 70 desarrolla una intensa labor como conferenciante, requerida por importantes instituciones y universidades españolas y extranjeras, las de Boston y Puerto Rico la reclaman. En los ochenta pierde progresivamente la vista. Acaba aun así una novela, El retablo de Salomé Amat, que según se deduce de algunas declaraciones suyas era una novela en la que llevaba trabajando durante más de veinte años, aunque conoció sucesivas redacciones y tuvo algunas modificaciones. En esta novela se narra la historia de una familia a través de cuatro generaciones de mujeres de la misma. Y recopila también un libro de relatos titulado Al otro lado de la calle, compuesto por seis cuentos, tres ya publicados anteriormente y tres inéditos.

En su poesía pasó de un Simbolismo decadentista atormentado al equilibrio clásico del Novecentismo. Su narrativa se encuentra entre la novela deshumanizada de Vanguardia y la novela neorrealista de posguerra, pero posee elementos característicos interesantes, como su concepción de la identidad y del amor o la utilización del humor como elemento destopificador. Son novelas psicológicas, de ambiente niquelado y moderno; las protagonistas de sus novelas suelen ser jóvenes que hablan idiomas, viajan por el extranjero, van a colegios suizos y juegan al bridge. Heroínas que se enfrentan al amor con una resolución no desprovista de cierta ambigüedad (no es difícil adivinar en sus obras comportamientos levemente lésbicos).

La escritura de Mulder recuerda en ocasiones a escritoras como Katherine Mansfield, Rosamond Lehmann o Elizabeth Bowen. Existe además un número antológico de la revista venezolana La Lírica Hispana dedicado a ella en el año 1962.

Hizo traducciones de varios idiomas, incluyendo ediciones de Keats y Shelley. Murió el 28 de noviembre 1987 en Barcelona.


Obras

  1. Embrujamiento. Barcelona: Cervantes, 1927. Poesía.
  2. La canción cristalina. Barcelona: Cervantes, 1928. Poesía.
  3. Sinfonía en rojo. Barcelona: Cervantes, 1929. Poesía.
  4. La hora emocionada. Barcelona: Cervantes, 1931. Poesía.
  5. Paisajes y meditaciones. Barcelona: Atenas, 1933. Poesía.
  6. Una sombra entre los dos. Barcelona: Ediciones Edita, 1934. Novela.
  7. La historia de Java. Barcelona: Juventud S.A., 1935. Novela.
  8. Romanza de media noche, 1936. Teatro.
  9. Preludio a la muerte. Madrid: Pueyo, 1941. Novela.
  10. Una china en la casa y otras historias. Barcelona: Surco, 1941. Cuentos.
  11. Los cuentos del viejo reloj. Barcelona: Juventud S.A., 1941. Cuento.
  12. Crepúsculo de una ninfa. Barcelona: Surco, 1942. Novela.
  13. El hombre que acabó en las islas. Barcelona: Apolo, 1944. Novela.
  14. Más. Barcelona: Selecciones literarias, 1944. Novela.
  15. Las hogueras de otoño. Barcelona: Juventud S.A., 1945. Novela.
  16. Este mundo. Barcelona: Artigas, 1945. Cuentos.
  17. Galerstein: Apolo, 1946
  18. Alba Grey. Barcelona: José Janés, 1947. Novela.
  19. Casa Fontana, 1948. Teatro.
  20. Poemas mediterráneos, 1949. Poesía.
  21. Día negro. Madrid: Rollan, 1953
  22. Flora. Madrid: Tecnos, 1953. Novela.
  23. El vendedor de vidas. Barcelona: Juventud S.A., 1953. Novela.
  24. Eran cuatro. Madrid: Tecnos, 1954. Novela.
  25. Luna de las máscaras. Barcelona: AHR, 1958. Novela.
  26. Pareja y borras, 1958
  27. Las noches del gato verde. Madrid: Anaya, 1963. Cuento.
  28. Sentados en un banco de piedra, 1984. Cuento.
  29. Sol y el niño, 1985. Cuento.

Fuente: escritoras.com y wikipedia



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La dulce música

Fuente,desgrana tu pena
en esta tarde azulada.
Rima tu copla encantada
en esta tarde serena.

Bella amiga, mi hada buena,
di tu mágica balada.
¡Canta tu dulce tonada
que es toda gracia llena!

Y la fuente me escuchó:
y su romance cantó en el suave atardecer.

Y cada gota caía
como divina harmonía
en el fondo de mi ser.

Elisabeth Mulder














Sinfonía en rojo

Roja, toda roja...

Roja, toda roja vi siempre la vida;
como una inmensa hoguera
donde quemaba bien
mi pobre corazón, rojo también.

Todo rojo el camino,
todo rojo el sendero
a seguir
y el día a vivir.
Y rojo el mundo entero.
Rojo de amor.
Y de dolor y de horror...

En este vasto incendio
(brasa, flama, carbunclo),
que todo centelleante apareció
en esa luminaria,
¿qué habia de ser yo,
alma furtiva
y temeraria?
¿Qué habria de ser yo
sino una llama viva?

Elisabeth Mulder






















La zarpa

Noce de estío, que en inquietud me sume...
Una flor lentamente se deshoja
entre intensas oleadas de perfuma;
y hay una luna grande, hiriente y roja.

La brisa espesa muerde perversamente
con el hábito tibio de un suspiro,
y acaricia la boca febrilmente
con el ávido beso de un vampiro.

No hay estrellas. El cielo es esta noche
la misteriosa comba inmaculada
prendida únicamente con el broche
de una luna de faz congestionada.

Quizás mañana habrá tormenta;
acaso en esa obscuridad se está preñando
el rayo y la tormenta paso a paso,
y el torrente pluvial que ha de ir saciando
esta ansia intensa de humedad que encierra
una agria emanación calenturienta
que sube de la entraña de la tierra
seca y resquebrajada, ardorosa y sedienta.

Nocturno de estío. Hora febril y palpitante
en que el silencio y la fragancia arrullan
y toda la existencia se hace un interrogante
y en la calma tan sólo los sentidos aúllan.

Mañana habrá tormenta. Esta noche expectante
me deja dolorida de emoción
como una zarpa alucinante
que me fuera exprimiendo el corazón.

Elisabeth Mulder



















Molinos de viento

Molinos de viento...
¡Alma, si pudieras
tú como ellos, dar
máximo provecho
de la fuerza inútil
que te hace girar!

Elisabeth Mulder